01 febrero 2007

PARQUE DE MORALES

En las situaciones más extremas, el espíritu tiende a aparecer en su forma más desnuda y primaria, y nos dirige hacia donde más lo necesita nuestro subconsciente. Ayer, en un fuerte momento de hundimiento anímico, salí de casa sin rumbo fijo. Deambulé por el parque de Morales, por el que tantísimas veces jugué cuando era pequeño. Caminé por la hierba, me detuve ante varios árboles curiosos y los toqué, descubrí raíces que han levantado el pavimentado de los caminos... Al final, fui a dar a una diminuta plaza semicircular en cuyo centro se haya una escultura metálica de una vaca, por la que es conocido este parque. Hacía muchísimo tiempo que no pasaba por allí. Este lugar constituye uno de los epicentros de mi infancia. Jugué innumerables veces allí con mi hermano. Recuerdo que nos subíamos al pedestal de la vaca, y nos quedábamos debajo de ella. A veces tocamos sus ubres e intentamos ordeñarla. Nunca he olvidado ese tacto. Me di cuenta de repente de todas las veces que han aparecido las ubres en mis poemas, y además frecuentemente unidas a la noche, lo que me hace pensar en relaciones muy profundas.


Intrigado, indagué. A un lado vi la figura del pasiego, en el extremo de la semicircunferencia. Entre ese extremo y el centro, un relieve en piedra de una vaca amamantando a su cría. Y en la parte correspondiente del otro ala de la semicircunferencia, se produjo el hallazgo. Vi un relieve que ya había olvidado: una mujer dando de beber a una vaca. Pero no era igual que cuando yo era pequeño. La mujer ahora tenía la cara manchada. Estaba llorando sangre.


No quiero dejar de mencionar un hecho interesante. En el otro extremo, al final, hay un pasiego conversando con una mujer. Al fijarme, me di cuenta del fuertísimo carácter sexual que tiene la escena. Por favor, prestad atención al dalle (guadaña) que al final de su gran curva señala precisamente el pubis de la mujer, y fijaos también en que la funda de la pieza de afilar que el hombre lleva colgado de su cinturón actúa a modo de pene semierecto a la perfección.

2 Comments:

Anonymous Santanderin@ said...

Nunca me había fijado en esos detalles del monumento, pero ahora que lo dices...

11:15 PM  
Blogger Scott Cóndor said...

Ahora se porque nunca me habia acabado de sentir sosegado ahi en medio... si esque estos pasiegos estan looocos

1:55 PM  

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