23 junio 2007

LA RUSIA BLANCA

Recientemente he tenido la oportunidad de viajar a Bielorrusia. Estuve allí una intensísima semana, en medio de una situación personal bastante convulsa. Es un país curioso. Antes de ir, leí algunas cosas que me resultaron interesantes, sobre todo para un país relativamente pequeño: al oeste llueve en abundancia y la temperatura es moderada, la zona este por el contrario es muy seca y padece grandes variaciones de temperatura; la altura máxima del país no supera los 300 m; el norte está poblado de lagos, el centro es una meseta boscosa, y el sur es muy pantanoso y está completamente deshabitado. Existen más de 4000 lagos, pantanos y ríos que cubren el 20% de la superficie del país.

Llegué sumergido en el delirio y en el sueño, empapado de irrealidad, sin un lugar ni una piel en el mundo. Después de horas de burocracia (casi 3 horas en el aeropuerto) subimos a un autobús, y entonces lo vi: EN BIELORRUSIA HAY BOSQUES DE ABEDULES. Enormes bosques de abedules. La meseta central es una extensión de abedules. Entonces amé a la Rusia Blanca, a la Rusia Blanca como las cortezas sembradas de ojos humanos con pupilas de reptil en la madera.

El último día de mi estancia en Minsk visité el museo de la "Gran Guerra Patriótica", como llaman con gran folklorismo a la Segunda Guerra Mundial. Museo en el que, por cierto, carecían totalmente de cualquier tipo de visión crítica sobre el Holocausto, y en su lugar el espacio era ocupado casi totalmente con gloriosas fotos de los gloriosos altos mandos del glorioso ejército rojo, héroes militares de la nación...

Y en medio de tantas fotografías pestilentes, se hizo la luz: una cruz de madera de abedul irradiaba su aura en medio de una de las salas. Y no quisiera parecer obsesivo, pero en el punto en que los dos troncos se entrecruzan se ha formado un ojo.

Más adelante, esta inscripción en madera de abedul, indescifrable para mí...

Esta noche se celebra el solsticio de verano. Una vez ya cité La rama dorada de Frazer en este blog. Hoy vuelvo a hacerlo: "En la Pequeña Rusia, la noche de San Juan clavan un pilote de madera en el suelo, lo envuelven en paja y le prenden fuego; mientras arde, las campesinas echan al fuego ramas de abedul, diciendo: 'Mi lino será tan alto como esta rama'."

La Pequeña Rusia es Ucrania, hermana de la Rusia Blanca. Tierra de abedules.

MI LINO SERÁ TAN ALTO COMO ESTA RAMA

15 junio 2007

MASCOTA SIN SOMETIMIENTO

Al principio, las plumas fueron extraídas a los pájaros. Los hombres y mujeres que las portaban vivían con un pedazo de cielo, sentían en su piel la sangre amarilla de las aves que atravesaron el viento. Pero más tarde, después del polvo, los inmóviles de mirada cansada dejaron de mirar al cielo. Se olvidaron del círculo solar de las aves. Sólo miraban el círculo negro perforado en la tierra, sólo buscaban el líquido oscuro, y entonces fabricaron plumas de plástico, y los hombres y las mujeres portaban un pedazo de muerte, sentían en su piel la sangre podrida de los gusanos que devoraron a los magnates.

Pero a veces pierden una de esas plumas, y la pluma vuela de nuevo llevada a rastras por el viento, y rueda por el barro, y es encontrada, y esa pluma puede ser reencantada. Y de la reinvención surge transformada en tritón-zorro-mustélido-roedor-pez naranja por los ojos que aún conservan una dosis de deseo.

14 junio 2007

LLUVIA

Hoy ha regresado la lluvia a Santander de forma inesperada, después de una mañana brillante.

Hace unos meses, hubo un día que amaneció completamente soleado. Tenía que pasar todo el día fuera de casa. Salí con ropa ligera. Al mediodía comenzó a diluviar. Además, soplaba el viento con violencia. Al final de la tarde regresaba a casa tarareando insistentemente algunas canciones. En concreto, "Vidas cruzadas" de Quique González, y "La chispa adecuada" de Héroes del Silencio (las cito porque las tengo apuntadas en el diario, y las apunté porque tienen su importancia). Sigo tarareando, y en ese momento veo en el suelo un papel, obviamente empapado, en el que leo claramente orientado hacia mí: "CANCIÓN (para una melodía tradicional)". El asombro corta en seco mi canción. Lo recogo, y me encuentro con lo siguiente:

CANCIÓN
(PARA UNA MELODÍA TRADICIONAL)

Unos ojos grandes de niebla
reflejaban solos la avenida.
Unos ojos grandes de niebla
comprendían solos la avenida,
besaban o corrían, cabalgaban
el olor cercano del océano.

Llovía música en la ciudad,
sobre tu pelo de llama encendida.
Llovía música en la ciudad,
sobre tu c [...?]

En ese momento no doy crédito a lo que acabo de leer. "Llovía música en la ciudad". En el reverso leo fragmentos de versos que el corte ha dispuesto azarosamente en la siguiente disposición: "comprende mi silencio / acabarás en ti misma / siempre he reflejado tu imagen".


Sólo puedo decir que yo me rindo, simplemente me rindo a los pies de lo maravilloso, ante lo indescifrable de la realidad en su sentido más amplio, más insondable.

"LLUEVE SILENCIO ANTES DE LA LLUVIA" (Malcolm de Chazal)