LA RUSIA BLANCA
Recientemente he tenido la oportunidad de viajar a Bielorrusia. Estuve allí una intensísima semana, en medio de una situación personal bastante convulsa. Es un país curioso. Antes de ir, leí algunas cosas que me resultaron interesantes, sobre todo para un país relativamente pequeño: al oeste llueve en abundancia y la temperatura es moderada, la zona este por el contrario es muy seca y padece grandes variaciones de temperatura; la altura máxima del país no supera los 300 m; el norte está poblado de lagos, el centro es una meseta boscosa, y el sur es muy pantanoso y está completamente deshabitado. Existen más de 4000 lagos, pantanos y ríos que cubren el 20% de la superficie del país.
Llegué sumergido en el delirio y en el sueño, empapado de irrealidad, sin un lugar ni una piel en el mundo. Después de horas de burocracia (casi 3 horas en el aeropuerto) subimos a un autobús, y entonces lo vi: EN BIELORRUSIA HAY BOSQUES DE ABEDULES. Enormes bosques de abedules. La meseta central es una extensión de abedules. Entonces amé a la Rusia Blanca, a la Rusia Blanca como las cortezas sembradas de ojos humanos con pupilas de reptil en la madera.
El último día de mi estancia en Minsk visité el museo de la "Gran Guerra Patriótica", como llaman con gran folklorismo a la Segunda Guerra Mundial. Museo en el que, por cierto, carecían totalmente de cualquier tipo de visión crítica sobre el Holocausto, y en su lugar el espacio era ocupado casi totalmente con gloriosas fotos de los gloriosos altos mandos del glorioso ejército rojo, héroes militares de la nación...
Y en medio de tantas fotografías pestilentes, se hizo la luz: una cruz de madera de abedul irradiaba su aura en medio de una de las salas. Y no quisiera parecer obsesivo, pero en el punto en que los dos troncos se entrecruzan se ha formado un ojo.
Más adelante, esta inscripción en madera de abedul, indescifrable para mí...
Esta noche se celebra el solsticio de verano. Una vez ya cité La rama dorada de Frazer en este blog. Hoy vuelvo a hacerlo: "En la Pequeña Rusia, la noche de San Juan clavan un pilote de madera en el suelo, lo envuelven en paja y le prenden fuego; mientras arde, las campesinas echan al fuego ramas de abedul, diciendo: 'Mi lino será tan alto como esta rama'."
La Pequeña Rusia es Ucrania, hermana de la Rusia Blanca. Tierra de abedules.
MI LINO SERÁ TAN ALTO COMO ESTA RAMA
Llegué sumergido en el delirio y en el sueño, empapado de irrealidad, sin un lugar ni una piel en el mundo. Después de horas de burocracia (casi 3 horas en el aeropuerto) subimos a un autobús, y entonces lo vi: EN BIELORRUSIA HAY BOSQUES DE ABEDULES. Enormes bosques de abedules. La meseta central es una extensión de abedules. Entonces amé a la Rusia Blanca, a la Rusia Blanca como las cortezas sembradas de ojos humanos con pupilas de reptil en la madera.
El último día de mi estancia en Minsk visité el museo de la "Gran Guerra Patriótica", como llaman con gran folklorismo a la Segunda Guerra Mundial. Museo en el que, por cierto, carecían totalmente de cualquier tipo de visión crítica sobre el Holocausto, y en su lugar el espacio era ocupado casi totalmente con gloriosas fotos de los gloriosos altos mandos del glorioso ejército rojo, héroes militares de la nación...
Y en medio de tantas fotografías pestilentes, se hizo la luz: una cruz de madera de abedul irradiaba su aura en medio de una de las salas. Y no quisiera parecer obsesivo, pero en el punto en que los dos troncos se entrecruzan se ha formado un ojo.
Más adelante, esta inscripción en madera de abedul, indescifrable para mí...
Esta noche se celebra el solsticio de verano. Una vez ya cité La rama dorada de Frazer en este blog. Hoy vuelvo a hacerlo: "En la Pequeña Rusia, la noche de San Juan clavan un pilote de madera en el suelo, lo envuelven en paja y le prenden fuego; mientras arde, las campesinas echan al fuego ramas de abedul, diciendo: 'Mi lino será tan alto como esta rama'."La Pequeña Rusia es Ucrania, hermana de la Rusia Blanca. Tierra de abedules.
MI LINO SERÁ TAN ALTO COMO ESTA RAMA



